Archivo mensual: febrero 2010

Límpido azul

 

 

 Mariposa vuelas por el cielo…

Sintiendo el límpido azul

bates tus alas al son de la brisa

que bondadosa acaricia tus antenas

para darte aliento y sosiego…

 

Con seguridad en tu vuelo…

surcarás todos los horizontes…

sin absurdos desvelos…

 

Marina © M.C.

 

 

Brotes de creatividad

 
Los colores alimentan los sentidos
y surgen como brotes de creatividad

que acrecientan la conciencia
iluminando la vida….
a través de lo más profundo del ser
y su árbol de existencia…
(Poema breve en versos libres)
 

Marina © M.C.
 

Ilustre caridad

 

Se la llevó la pobreza

¿Así lo quiso el destino?

o sólo fue un desatino

de la abundante maleza.

Pudo con su fortaleza,

cosas de la enfermedad,

yo no sé si es verdad,

pero no tenía un peso

ni ataúd en su deceso,

a los veintiséis de edad.

 

A los veintiseis de edad

y en su bonanza seis hijos,

éstos quedan como alijos

de la ilustre caridad.

¿Será la diosa fortuna?

¿quiso mostrarnos su hambruna?

¿es un carro de la noria

que no pudo buscar gloria?

Sólo lo sabe la luna.

 

Sólo lo sabe la luna

si ellos comían de noche

sin insectos ni reproche,

a los pies de una tribuna.

Sin sábanas en la cuna

los niños tendrían frío

y quizás en algún río

lavarían sus desdichas

entre sonrisas y chichas,

con el calor del estío.

 

Marina © M.C.

 

 

 

 

 

Silenciosa imagen

 
 
 
 
Caminaba por las calles de la ciudad y mis ojos se detuvieron en un carro de fruta; miré con inquietud unas bolsas de malla y le dirigí una ansiosa  pregunta a la vendedora: ¿Qué son? Ella, expectante, ante mi inquietud, me contestó: "Son achachairus". El nombre no me recordó nada especial pero el color de su piel y su dura consistencia hicieron que todos los mares se juntaran en mi lengua. Sin intentar detener mi impulso, compré un saco lleno de anaranjados néctares.
Mis dedos separaban su cáscara y el jugoso fruto aparecía ante mis ojos de color blanco anacarado. Me cabía entero en la boca y, al contacto con mis papilas gustativas, sentí su dulce pulpa. En una silenciosa imagen, aparecía la pequeña mano de una niña, muy concentrada en la grandiosa labor de pelar bien su exquisito bocado. Lo añoré durante años y solo el azar me llevó a revivir su esencia.
 
Marina © M.C.