Archivo mensual: junio 2008

Reflejos de colores (breve)

 

http://imgcash2.imageshack.us/Himg530/scaled.php?server=530&filename=nature7oi9.jpg&xsize=640&ysize=480

Mariposa…
reflejas tus colores

Entre violetas
rosas y azulados
te sientes libre
y te acercas a una flor
para repartir
tu calor

MMC(C)

Sol ardiente (breve)

http://imgcash3.imageshack.us/Himg266/scaled.php?server=266&filename=112586465280624vk1.jpg&xsize=640&ysize=480

Tibieza de los rayos

de un sol ardiente

fuente del color

que derramas…

en tierra fértil

 

MMC(C)

 

 

El robot que nunca quiso hablar

 

En el taller de un científico experto en robótica, fue recibido el encargo de diseñar un robot con forma humana cuyo objetivo era hacer de sirviente para una familia. Entusiasmados con el proyecto todos se pusieron manos a la obra;  al cabo de una semana el robot ya estaba diseñado y programado para sus funciones, le dieron el aspecto de un hombre joven y moreno y le llamaron Adam; era tan similar a un ser humano que no había forma de diferenciarlo en su aspecto exterior. Muy contentos con su creación, el científico y sus ayudantes enviaron su obra a la familia a la que iba destinado, con un gran libro de instrucciones por si surgían problemas.

Adam se mostró muy atento y cortés en todo momento y servía a la familia en todo aquello que le pedían; por la noche se retiraba a su dormitorio y allí sentado en una silla, porque no necesitaba cama, pasaba las horas hasta el nuevo amanecer; a las 7 en punto de la mañana despertaba a sus dueños y les preparaba el desayuno, una vez hecho esto les escogía la ropa que tenían que ponerse, la planchaba y la adecuaba para cada uno de los miembros de ese hogar. El padre siempre iba vestido con traje de chaqueta, era un importante ejecutivo, tenía que ir correctamente vestido y con seriedad; la madre trabajaba en una empresa editorial y como tal también necesitaba ropa adecuada, moderna pero muy arreglada y los niños, eran tres, iban todos al mismo colegio lo cual facilitaba la tarea del robot porque solamente tenía que preparar sus uniformes durante la semana; los fines de semana todos ellos por si solos escogían sus prendas de vestir que después de usadas, volvía a dejar intactas y las guardaba en el armario correspondiente.

             Pasadas dos semanas, uno de los niños extrañado, le preguntó a su padre:
– ¿Porqué Adam no habla? lleva un tiempo en esta casa y hace de todo pero no sale una palabra de su boca.


El padre extrañado ante la pregunta del niño ya no le había dado importancia a ese hecho, le respondió:
– Hijo no sé porque no habla, igual es que nadie le ha preguntado.


El niño se fue corriendo a la zona de lavandería de la casa y le preguntó al robot:
– Adam ¿porqué no hablas?


El inclinó la cabeza hacia abajo miró al niño pero no respondió nada.

            El niño, meditabundo, volvió a conversar con su padre y le dijo que la máquina continuaba sin hablar y el padre pensó que posiblemente fuera un error en su programación y así se lo hizo saber al niño.
Llamó al taller del científico preguntando qué problema había con el robot porque no hablaba y había revisado el libro de instrucciones y estaba programado para ello.
El experto extrañado le propuso que llevasen un día a Adam a su taller y él vería que ocurría en ese momento.


             Cuando el robot vio al sabio, agachó la cabeza, y su creador le peguntó:
– Adam ¿Por qué no hablas?


El no respondió nuevamente.

            Ante esa negativa el experto se lo llevó a uno de los talleres y allí a solas le volvió a repetir la pregunta y entonces Adam contestó:
– No hablo porque soy una máquina sin corazón.

 
El científico sorprendido, le dijo:
– Fuiste creado así, no eres humano pero eso no te impide hablar y comunicarte con la familia que tanto te quiere desde hace un tiempo.


Adam cabizbajo y con una voz muy tenue, dijo a su vez:
– Yo lo sé, pero poco les querría si yo hablase, en poco podría ayudarles si yo hablase y de poco serviría si yo hablase.


El científico le propuso que le explicase con algunas palabras más lo que quería decir porque no le entendía y Adam así lo hizo:
– No hablo porque hablaría la lógica no un corazón, y de poco serviría mi aplastante lógica sino manifiesto un sentimiento de amor y muy poco les querría si les hablo sin corazón.

             El experto, aunque dubitativo, comenzó a entender los razonamientos de Adam pero el problema que él tenía era que la familia quería que el robot hablase y como tal lo habían comprado y así se lo expuso a Adam.


             El robot le miró con seriedad y le propuso que les preguntase si era imprescindible que él hablase para continuar en la casa.

Así lo hizo y el padre sorprendido ante la pregunta respondió:
– Imprescindible no es porque lleva dos semanas en nuestra casa y nadie, excepto mi hijo pequeño, se había dado cuenta pero ya por curiosidad doctor ¿porqué no habla Adam? ¿tiene algún defecto irreparable en su funcionamiento?
– No, su maquinaria es perfecta, puede hablar cuanto quiera pero él no quiere y aduce que no puede hablarles desde la lógica sin mostrar sentimientos de amor porque entonces de poco serviría en su casa.

El padre miró a Adam y tras un breve momento de reflexión, le dijo al científico:
– Comprendo muy bien lo que dice, la lógica sin amor puede ser devastadora
Miró al robot y le dijo:
– Para mí no es un problema que no quieras hablar, tu argumento me hace pensar que tienes corazón aun sabiendo que no es así, pero también sé que a esa actitud te lleva la lógica; si te parece volvemos a casa y puedes seguir con nosotros todo el tiempo que tu quieras sin hablar pero has de prometerme que si algún día quieres hacerlo, lo harás con libertad.
El robot asintió con la cabeza y ambos se fueron del taller.

           Pasaron los años y Adam jamás habló y la familia no tuvo ningún problema en continuar con sus excelentes servicios.

 

MMC (C)

La silla de ruedas (relato corto)

En la sala de espera de un hospital, en el que la afluencia de público era muy superior a la atención que podía prestarse por parte de los médicos; yo  llevaba  más de una hora sentada esperando a que me llamase la enfermera, cuando observé que una familia se acercaba y tomaron asiento en la fila de sillas que había delante de mí; entre ellos había una señora bastante mayor, con una enfermedad que le impedía moverse en una silla de ruedas; se sentaron de manera que la familia me daba la espalda pero dejaron el carro con la señora enfrente de mí; por lo que pude observar era una máquina dotada de todo tipo de comodidades y la enferma parecía estar bien sentada en ella, de hecho estaba medio dormida. Pasaron más de 45 minutos y todavía sin llegar mi turno, vi como la mujer estaba desplazándose hacia abajo y  un lado en su silla, miré a su familia pero ellos conversaban alegremente; por el momento no noté un peligro especial, la silla era amplia y le permitía ese tipo de movimientos.

 

Pasados 15 minutos, me llamó la enfermera porque había llegado mi turno; miré a la enferma y estaba a punto de caer; pensando en decírselo a sus acompañantes me levanté, pero al verme de pie, el que parecía ser su marido, se acordó que su mujer estaba detrás y le dijo:

         Ten cuidado que vas a caerte.

 

Ella no respondió, parecía tener dificultades en el habla.

 

El hombre se levantó, le dio la vuelta a la silla de ruedas poniéndola a su lado.

 

Yo mientras caminaba hacia el médico que me correspondía, pensativa,  me hice la siguiente pregunta  ¿Porqué si la señora estaba tan enferma la pusieron de espaldas a ellos?

 

No encontré respuesta,  no había ninguna ventana a donde mirar y lo único que se me ocurrió, es que en el momento de llegar era más sencillo colocar el carro en esa dirección que darle la vuelta.

 

MMC (C)

 

 

Majestuosa naturalidad

http://imgcash4.imageshack.us/Himg443/scaled.php?server=443&filename=darkforester3.jpg&xsize=640&ysize=480

Las copas de los árboles
buscan en el cielo
la luz para su existencia
y la base de su esencia

En su charla continuada
se muestran humildes
gloriosos en sus plegarias
y hermosos en sus aires

Los esbeltos troncos
se yerguen hacia el infinito
conocedores de los misterios
de su majestuosa naturalidad

MMC (C)

 

 

Límpida supericie

 

 
 
Estratos de rocas
diseño del agua
que con el tiempo
discurre sin cesar
creando un manantial
de límpida superficie
y cálidos colores
plenos de espiritualidad
 
La luz del sol
llama a los anaranjados
que junto a los ocres
y los verdes
forman un coro de ilusión
 
La roca que los contempla
enmudece y quieta se queda
elevando una plegaria
que escucha la tierra
regalando su son
MMC (C)
 
 

La Conquista de Nubión (Relato corto de ciencia ficción)

 

En un planeta del Universo llamado Urbe, distante de la Tierra millones de años luz, no existían los rayos del Sol y la oscuridad era el ambiente normal del Orbe. Las pocas gentes que allí habitaban  no sabían  porqué habían nacido en ese lugar, ni cómo había llegado el primero de ellos. En general se podría decir que eran personas valerosas, pero al no haber sentido el contacto de la luz, el frío y la penumbra era lo que reinaba en sus vidas.

 

            En una de las familias que allí vivía, habían dos niños, muy curiosos y juguetones; la niña era mayor, se llamaba Junk y se comportaba de un modo disciplinado ante los mandatos de sus padres y personas que la tutelaban; el niño, de nombre Kork,  era algo más travieso y le gustaba crear sus propias peripecias, era como si se sintiese iluminado por un Sol inexistente.

Una noche se podía ver muy de cerca al planeta Nubión, daba escalofríos porque la superficie era volcánica y solamente pensar en poner un pie encima de esa superficie parecía completamente imposible; por otro lado la atmósfera era irrespirable. La madre de los niños estaba contemplando el Orbe y les dijo a ambos:

 

-Tenéis que tener  el valor suficiente para ir a Nubión y conseguir que no se convierta en una amenaza para Urbe.

 

Los dos niños sorprendidos ante la petición de la madre, que por otra parte, se mostraba temerosa ante el planeta vecino, se sintieron muy valerosos y llenaron su cabeza de fantasías sobre cómo llegar a Nubión y  sobrevivir en un planeta sin oxígeno.

 

Kork pensó que vistiéndose de astronauta podría respirar, el problema era cómo caminar por esa superficie llena de fuego por todas partes sin que se quemase su traje; por lo que pensó que si se impulsaba por un motor en su espalda podría flotar en el ambiente y así llegar al Orbe y sobrevolarlo,  para inspeccionar el terreno; averiguando de esa manera qué peligros suponía su existencia para Urbe, porque quizás lo único que pasaba era que tenía mal aspecto y que no hubiesen habitantes peligrosos en el mismo.

Junk  se puso a estudiar la composición del planeta, para averiguar por medio de la ciencia, como llegar de una manera segura.

Pasaron los años y ninguno de los dos niños se atrevía a ir a Nubión; la niña no encontraba en los libros nada que le explicase el porqué era tan peligroso para Urbe y por otra parte, tampoco encontraba nada seguro que permitiese estar en su superficie sin morir en el intento.

 El niño, ya se había probado varios trajes de astronauta y en sus entrenamientos para volar con un motor en la espalda, se llevó más de un tropezón, por lo que estaba descartando la posibilidad del motor como algo seguro; tenía que ser algo más sofisticado. Le preguntó a su hermana si ella podía encontrar en los libros algo que le permitiese sobrevolar el planeta, sin caer en los cráteres volcánicos ni quemarse con las llamas que de allí salían despedidas. La niña continuó estudiando pero  un día le  dijo a su hermano:

 

-Yo no encuentro nada que resista las temperaturas del Orbe, son más de 700 ºC lo que existe a 1 metro de la superficie, por lo que tendrías que volar a cientos de  kilómetros de altura, y eso me parece un absurdo, porque si nos ponemos a pensar, la mejor manera de ver a Nubión es desde donde estamos; no podemos volar porque si nos caemos, iríamos a parar a la atmósfera del Universo y allí nos desintegraríamos por completo.

 

El niño, meditabundo, le comentó a su vez:

– Entonces, si es imposible llegar a Nubión ¿porqué mamá nos ha pedido que vayamos y lo exploremos?

 

Su hermana le respondió:

– Yo no lo sé, pero podemos preguntárselo a ver que nos dice, ya han pasado muchos años e igual ella tiene la solución.

 

Los dos niños encantados con la idea, se fueron a su madre y le dijeron casi al unísono:

          Mamá, hace ya casi cuatro años que nos pediste ir a Nubión para que explorasemos su superficie y  comprobar que no era peligroso para Urbe; mi hermana y yo hemos estudiado todas las formas posibles que conocemos y no encontramos ninguna que suponga estar a salvo; en todas ellas las posibilidades de supervivencia son nulas ¿porque nos pediste que fueramos a un planeta tan peligroso?

 

 La madre riéndose a carcajadas, les respondió:

          Bueno, os dije a los dos que nos salvarais de Nubión para comprobar vuestro valor, ya veo que habéis sido unos niños muy valientes y que habéis estudiado todas las formas posibles de ir. Pasado todo este tiempo he podido comprobar que  no es dañino, es más, pienso que es mejor tener cerca este planeta que otro como el Sol, ya  que la luz nos quemaría los ojos.

 

Los niños se miraron el uno al otro, aún sin comprender a su madre en esa prueba de valor a la que habían sido sometidos; por un lado sentían que habían estado perdiendo el tiempo y por otra no se consideraban más valientes por haber fracasado en su empresa de ir al planeta, es más se sentían hasta cobardes por no haber podido cumplir los deseos de su madre y haberle llevado Nubión en una bandeja de cristal.

 Pasó el tiempo y en sus cabezas seguía rondando la idea de cómo emprender la hazaña imposible, porque para ellos ya se había convertido en un reto; hasta que siendo mucho más mayores comprendieron que las penumbras debieron afectar a su madre,  y que en el momento en el que les pidió que fuesen allí, lo que ella  tenía era un pánico atroz  y pensó en sus dos valerosos hijos, que entonces eran muy pequeños, para quitarse el miedo; cuando posiblemente con algo de calor, esa angustia se le hubiese pasado, y no hubiese tenido la necesidad de pedirles semejante imposible.

Los niños nunca olvidaron eso y cada vez que su madre les trasladaba su temor, lo que hacían era abrazarla y darle su calor y de esa manera consiguieron evitar que les pidiese extrañas gestas que pertenecían al mundo de lo irreal.

 

MMC (C)

 

 

 

Publicaciones

Gráciles siluetas

 

http://imgcash6.imageshack.us/Himg166/scaled.php?server=166&filename=arbordanceqv7.jpg&xsize=640&ysize=480

 

Madera viva
creces hacia arriba
moldeando tu figura

El musgo te acompaña
la humedad te protege
cubriendo tus raices
que salientes…
asoman en superficie

Espectadores son los árboles
de las gráciles siluetas
que sólidas y ascetas
se contonean…
ante las luces ultravioletas

MMC (C)

 

Bajo tu cauce

http://imgcash1.imageshack.us/Himg292/scaled.php?server=292&filename=bw24bn3.jpg&xsize=640&ysize=480

Llena de vida
fluye tu corriente
la tierra bajo tu cauce
sumergida…
late con tu pulso

Cristalina el agua
permite ver las rocas
descansando en el fondo
se pulen…
y poco a poco alisan
sus superficies rugosas
llenas de líquenes
alimento de peces
y otros habitantes
de tu mundo submarino

Sentimiento de amor
en tus caricias
y valor en tu energía
para discurrir
desde tu origen
hasta que te diluyes
con otros ríos
que dulces y armoniosos
bailan su danza
recorriendo su camino
hasta las salinas aguas
que os reciben con esmero
¡recitando poesía!

MMC (C)